Recuerda a cuatro Titanes de la lucha social en Nuevo León…

El homenaje a los activistas María de Jesús Marqueda, Ignacio Zapata, Javier Orellana y Claudio Tapia, todos fallecidos, a excepción de esta última. Foto tomada de Milenio
RAÚL A. RUBIO CANO
Ayer el Congreso del Estado de Nuevo León en sesión solemne, rindió sencillo pero contundente homenaje a la vida de entrega de los activistas María de Jesús Marqueda, Ignacio Zapata, Javier Orellana y Claudio Tapia, quienes en los últimos años, fueron partiendo de este mundo, pero dejando un profundo ejemplo de lucha para construir otra sociedad más justa y digna para todos y de respeto a la Madre Naturaleza. Los cuatro fueron realistas, hicieron lo imposible por cambiar este mundo y por ello, sus sueños y actuaciones contra la maldad de unos cuantos pillos y malos gobernantes, dejan un profundo recuerdo en nuestra Sociedad Civil contemporánea de Nuevo León y la región noreste de México. Las galerías del Congreso, ayer a las 14:00 horas, se llenaron de amigos y compañeros de lucha de los cuatros insignes activistas, que no dejaron de luchar no sólo por cuestiones económicas del pueblo trabajador (buscar la recuperación del fondo de ahorro de los ex braceros, es ejemplar en el caso de Nacho Zapata y Javier Orellana); sino también, la lucha por un transporte en nuestra metrópoli, de calidad y precios justos, por una vialidad humanizada ante la brutalidad que sigue imperando; o el caso de la señora Marqueda y sus combates por una mejor calidad ambiental, como el accionar contra la contaminación planetaria y la de su colonia Bernardo Reyes, por los monstruos industriales de empresas como Cydsa o Cemex y en general, por la contaminación del aire que todos respiramos. La lucha de los cuatro activistas por la defensa del Parque Fundidora, por ser un parque del pueblo de Nuevo León, un pulmón urbano, pero que hoy se ha convertido en un botín de desarrolladores urbanos y políticos corruptos, para realizar eventos musicales y la ingesta de cerveza en formas impresionantes, descomponiendo aún más la moral de las nuevas generaciones, su salud y no digamos atracando sus bolsillos; igualmente, los cuatro dieron la lucha contra la destrucción del Parque La Pastora, para levantar sobre sus ruinas, el estadio de futbol del Club Monterrey; en sí, los cuatro lucharon contra la maldad de FEMSA, salvajes y rufianes camioneros, contaminadores de nuestro aire y saqueadores de los bolsillos del pueblo trabajador; estuvieron permanentemente en la defensa de los niveles de vida de todos y el dejar un referente en los pobladores metropolitanos de que ¡El Pueblo se cansa de tanta pinche transa! Y de que la lucha ¡Sigue, Sigue y Sigue…! El recuerdo es muy alto, y el amor hacia ellos también, su ejemplo se ha fundido en la memoria popular, por eso, cuando ayer el diputado Juan Carlos Ruiz, buscó acallar el regocijo de las galerías del Congreso al comenzar el evento, la rechifla contra el legislador fue generalizada y las rayadas de madre igualmente, teniendo que intervenir la guardia interna del Congreso para mermar la indignación, porque poco faltó para que los bravos asistentes de las galería pasaran al enfrentamiento de diverso tipo contra los integrantes de un Congreso mojigato, lambiscón al poder Ejecutivo, sirviente de los poderes económicos locales y extranjeros, títere del PRIAN y de que sí se determinó por esta entelequia de “poder popular” el rendir tributo a los 4 activistas sociales mencionados, es porque ya en el Congreso del Estado, hay diputadas y diputados que piden a gritos limpiar su muy deteriorada imagen y labor en función del Pueblo al cual supuestamente representan. Son otros tiempos: Doña Sociedad Civil está muy brava y ha crecido mucho en sabiduría de muy diversos temas y los tres poderes del Estado buscan hacer la paz y tender puentes con una población que en cualquier momento, puede ya tomar el poder político de una entidad que merece el ejercicio de políticas de vida y no de muerte, como se ha venido demostrando conforme aprieta la decadencia del sistema capitalista a nivel planetario. Porque como dijo, Eduardo Galeano: “El capitalismo envenena el agua, la tierra y el aire, además del alma de la gente“. Las iniciativas ciudadanas están bien puestas y surgen ya a la más leve chispa de maldad de pillos y malos gobernantes. En cualquier momento, ante los graves problemas existenciales que vive la metrópoli (mala calidad del aire, robo de agua por unos cuantos y su mala administración, movilidad criminal, inseguridad en todos lados, por citar sólo algunos), el Pueblo puede reventar y muy diversos Consejos Populares imponer su Ley. Una realidad que siempre estuvo presente en ese activismo que vivieron Marqueda, Nacho, Javier y Claudio. Una nueva realidad de vida económica, política, social y cultural, está a la vuelta de la esquina y por eso, ayer, los héroes populares ya son homenajeados más insistentemente que antes en ese sitio que supuestamente es la Casa del Pueblo pero que unos cuantos rapaces la han convertido en un burdel, por eso ayer, el Pueblo tomó las galerías del Congreso del Estado y desde allí, aplaudieron y vitorearon el ejemplo y la memoria de cuatro Titanes de la lucha social en Nuevo León ¡Órale! raurubio@gmail.com

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